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Cuando comienzas a pensar en tu proyecto, en las acciones que has hecho hasta el momento, en lo que ha funcionado y en lo que no (esto con suerte), es cuando te das cuenta de que, si realmente te hubieras parado a pensar durante unas horas la base de tu proyecto y el camino que tu empresa quiere recorrer, te hubieras ahorrado algunos disgustos.

Si eres de los que piensan que necesita mejorar el SEO de tu web, que te vendría bien un community manager para gestionar tus redes sociales, o simplemente un restyling de tu marca sin cuestionarte nada más de tu empresa, puedes ahorrarte la lectura.

Para todos los demás os diremos que eso tan abstracto llamado “la estrategia” se convierte en la piedra de toque del éxito de cualquier proyecto.

Para comenzar, buscaremos la definición más básica de estrategia: es el conjunto de reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento.

Por tanto, en una estrategia digital definiremos las acciones oportunas para alcanzar aquellos objetivos planteados previamente. Partiendo de esta base, lo primero que se desprende es que si no identificamos qué queremos conseguir, aquellos objetivos en los que debemos enfocarnos, difícilmente podremos definir las acciones que nos ayuden a ir hacia ese punto.

Nuestra recomendación es que trates de ser lo más eficiente posible a la hora de definir tus metas: fija tus objetivos SMART (específicos, medibles, alcanzables, relevantes y ubicados en el tiempo).

Esto es: quiero alcanzar un 10 % más de ventas a través de la tienda online de aquí a 6 meses.

Teniendo esto en cuenta, podremos armar una estrategia pensando específicamente en esos objetivos y para ello, deberemos analizar diferentes cuestiones relativas a la empresa para no perder detalles que puedan ser relevantes.

Además, debemos tener en cuenta que no todas las acciones sirven para todos los sectores, ni mucho menos para todas las empresas. En el mundo digital entran en juego múltiples factores a tener en cuenta, por lo que es bueno poder testar, probar como funciona algo y pivotar. Si todo va bien, repetiremos y potenciaremos esas acciones. Si va mal, desecharemos, modificaremos o corregiremos. Lo que en muchas ocasiones denominamos “Test A/B”.

Qué elementos forman parte de la definición de una estrategia:

  • Análisis de la situación actual: cómo estamos, qué se ha hecho, qué ha funcionado y qué no.
  • Definición de objetivos SMART.
  • Definición de un plan de acción: acciones a ejecutar para alcanzar objetivos.
  • Ejecución de acciones.
  • Análisis constante y continúo.
  • Conclusiones y modificaciones de acciones en caso necesario.

Parece sencillo, pero no lo es. Quizás por la mala percepción que solemos tener del concepto consultoría, el término estrategia también se ve menospreciado o infravalorado cuando en realidad es la base de cualquier accionamiento, sobre todo a la hora de comenzar a trabajar con una agencia de marketing digital que aún no te conoce.

Para valorar la importancia de hacer una buena definición, solo tenemos que pensar en las horas que se invierten. ¿Cuánto crees que se tarda en hacer una estrategia para un proyecto global? ¿10, 20, 30 horas…?

Es bastante probable que 10 horas sean insuficientes para tener un conocimiento de tu empresa tal que nos permita llevar a cabo un proyecto global bien enfocado. ¿Dejarías la estrategia de tu empresa, y por tanto su futuro, en una empresa que ha invertido tan sólo 10 horas en conocerte? Definitivamente no deberías y de ahí se puede comprender cuánto de importante es hacer caso a esta parte de estrategia.

Definición estratégica

Definición de un plan de acción

Como decíamos, la estrategia engloba aquellas acciones oportunas para alcanzar unos objetivos concretos. Bien, pues una vez tenemos claro qué queremos conseguir, en el plan de acción especificaremos cada una de las acciones a ejecutar en un tiempo determinado, priorizando tareas con fechas límite de ejecución.

Estos son algunos de los beneficios de un plan de acción:

  • Es una hoja de ruta que nos permite tener una dirección clara. Así sabemos qué pasos se deben tomar y cuándo deben completarse. Por tanto, no perdemos el rumbo y sabemos exactamente lo que debemos hacer.
  • Tener unos objetivos definidos con las acciones adecuadas para alcanzarlos nos permite estar comprometidxs con el proyecto y motivadxs al ir viendo los resultados.
  • Priorizamos tareas según el impacto y el coste de ejecución, lo que hace que no vayamos como pollo sin cabeza.

Desde Sirope somos especialistas en análisis empresariales desde el punto de vista del marketing y nos gusta, junto a nuestros clientes, definir esos objetivos y estrategias que nos lleven a mejorar las oportunidades de las empresas con las que trabajamos. Para ello elaboramos workshops y dinámicas, además de mantener un canal de comunicación abierto y vivo entre empresa y cliente.

Como todo en esta vida, a veces merece la pena pararse a mirar el paisaje, antes de continuar el camino.